Artículos / Entrevista a Magela Ferrero

Fotógrafa, poeta y artista plástica uruguaya

por Ximena Aguiar

 

 

"Pica por todos" o El escozor universal

 

Magela Ferrero busca, con su fotografía, ser un poco más, y hacer existir.
Es entonces altamente recomendable charlar con ella sobre la existencia.

La historia de Magela empieza con incógnitas tempranas, lucidez extrañada en medio de una escondida, y un romance precoz con una cámara de fotos. Parece que ya todo estaba ahí, a los nueve años: el ceño fruncido en el esfuerzo de pensar, las explicaciones simples de lo profundo, y esa herramienta / remedio / medio de existencia que sería la fotografía. Pero faltaba el desarrollo, la explicitación de las intuiciones, el trabajo de nutrirlas para que se mantengan vivas. En esa tarea de decir, de sostener, de sobrevivir anda Magela. Me gusta nombrarla, porque ella dice que cuando alguien en algún lado la nombra, en cierto modo, la hace existir un poco más. Aquí van, para que sigan existiendo, algunas de sus palabras aquel día frente a un café.

Punto de partida. Hace trampa y
entreabre un ojo


-¿Cómo empezaste a pensar con la fotografía, de dónde vino el impulso para empezar a hacer?

-Yo me acuerdo que desde muy pequeña había un montón de cosas que me causaban incógnita. Al principio solamente las
pensaba, por ejemplo, me acuerdo de estar jugando a la escondida y de repente tener la sensación de estar afuera del
juego y preguntarme por qué yo estaba allí... Luego empecé a darme cuenta de las cosas que sentía y empecé... como a sufrir, porque me di cuenta que había una distancia entre los objetos de mi deseo y la concreción de ese deseo, y esa frustración empezó a causarme mucho dolor. Entonces, para ver si podía entender, o calmarme la tristeza empecé a escribir. También sacaba fotos, y después ponía una delante de mí y trataba de entender, mirándola, por qué la había sacado, qué me hacía sentir, y lo escribía. Yo me daba
cuenta que le sacaba muchas fotos a mi hermano, jugando a la pelota, andando en skate, cuando iba a la panadería le sacaba una foto, cuando volvía le sacaba otra...

-¿Y por qué lo hacías?
-¿Viste que a veces uno hace unas cosas para el otro, aunque las haga para uno, pero se da cuenta de que al otro le hace feliz y las empieza a hacer también para el otro? Por ejemplo, viste que a veces estás bailando y te das cuenta de que alguien te mira, y que le gusta verte bailar, entonces lo hacés con más gusto, como haciendo una danza... Yo fotografiaba a mi hermano. Él sentía
que yo lo miraba, y como yo lo miraba, él existía. Es algo que después me di cuenta que pasa muchas veces cuando vos hacés fotos. Hay una relación entre el fotografiado y el fotógrafo que tiene que ver con eso. Uno sabe que hay como una fantasía de que la cámara de fotos te perpetúa, y cuando uno siente que va a ser perpetuado trata de elegir cómo, uno trata de que eso que lo perpetúe sea lo mas parecido a uno, a lo que uno siente que es, o trata de tomar la actitud en la que uno quiere verse, mostrar la parte de uno que uno quiere ver... Es como entre las personas. Cuando alguien posa los ojos sobre vos, de alguna manera también te crea, te
hace existir, te da conciencia de vos. Mi interés es mostrar, con lo que fotografío, algo que existe.

Seguir corriendo


-Si pienso todo lo que pasó en mi vida, tanto lo que me dio felicidad como dolor, me hace pensar que tengo muchas cosas para compartir.
-Pero aún teniendo algo para decir, se necesita una excusa o una razón para realizarlo en obra. ¿No?
-Sí. ¿Sabés qué? Llegado un momento de mi vida, yo me di cuenta de que para sostener todo lo que hice hasta ahora, todo lo que escribí, todo lo que he recibido de mis amigos y de la vida, la única manera que tengo de agradecerlo y de sostenerlo, en el sentido de que eso sea verdadero, es sobrevivir, no entregarme. No entregarme al miedo, a la tristeza, ni al narcisismo de que no puedo.
Porque si no, todo se vacía. No es que sea mentira. Vos podés hacer una construcción un día, y escribir algo; eso es verdadero, eso sucedió. Ahora, una vez que uno descubre algo, o siente algo, tiene que seguir haciendo fuerza para que eso exista, para los demás. Uno lo tiene que llenar, tiene que ser fiel a esas cosas, no puede ser vano. Ser vano y con conciencia de que sos vano es horrible. Uno no puede decir salió bueno eso, suena bien, y ahora ya lo escribí, y nadie tiene que pedirme cuentas de eso, no es así. Uno tiene que seguir, hay que trabajar. botella con un mensaje al mar. Uno lo tira suponiendo que habrá alguien. Yo comparto muchas cosas de mi intimidad, en una exposición, con mucha gente. Y si se da el encuentro, o una respuesta, si en una isla alguien lo recibe, y me contesta... es como un abrazo, es lo mejor. No me gusta la soledad, no busco estar sola. Pero pienso que tampoco se da lo segundo sin lo primero, quizás no se da el encuentro sin el mensaje y la botella.

Pica por todos


-Todas esas cosas que me pasan, siento que le pasan a tantas personas... Pero creo que uno, por lo que sea, por pereza a veces, no se pone a nombrar las cosas que le pasan. Solamente las trata de tapar. Entonces lo que hago es “la pica por mí y por todos mis compañeros.” Ya que a mí me toca esto, y además hay personas que me dicen mirá, esta pared es para todos, yo te la doy para que vos dejes un mensaje ahí, entonces yo tengo que hacer la pica por mí y por todos mis compañeros. Y digo: nos pasan estas cosas, estas cosas son parte de nuestra vida, tratemos de ser felices, tratemos de enfrentarlo todo, el dolor, la soledad, el abandono, todas las cosas que son cotidianas. Y que a todos de una manera u otra nos pasan. Yo creo que hay un punto en el que todos podemos comunicarnos.

Donde está la cruz hay un
tesoro


-¿Cómo se vinculan fotografía y escritura en tus obras?
-Lo que yo veo en los objetos, para mí es como un mapa. Son como puertos. Si yo saco una foto de un pocillo, para mí es un lugar al que se llega y del cual se parte. También me gusta en los retratos, escribir el mapa de lo que yo veo. Para ofrecer eso, para ofrecer mis mapas. Como que lo que uno ve en la foto es la superficie de algo, y detrás de eso, está el universo. Entonces me gusta hacer el detalle. Vos ves esto, pero acordate que cuando vos la ves, a esta persona le pasó esto, tuvo un padre, perdió un padre, tuvo un novio, lo perdió. Me gusta insistir, repetir, subrayar: esto es importante, esto es importante. Escribir es también involucrar mi cuerpo, que es parte de lo que yo soy. Me gusta tocar las fotos, dejar una marca física.

-En la presentación de “Ir corriendo”, escribías que tu deseo, y tu trabajo, es que “la fotografía nos ayude a pensar primero y a comunicarnos después.”¿La realidad para representarla, para convertirla en obra, o la obra para permitir un encuentro, qué priorizás?
-Yo me quedo contenta con haber hecho una muestra, porque es como tirar una botella con un mensaje al mar. Uno lo tira suponiendo que habrá alguien. Yo comparto muchas cosas de mi intimidad, en una exposición, con mucha gente. Y si se da el encuentro, o una respuesta, si en una isla alguien lo recibe, y me contesta... es como un abrazo, es lo mejor. No me gusta la soledad, no busco estar sola. Pero pienso que tampoco se da lo segundo sin lo primero, quizás nose da el encuentro sin el mensaje y la botella.

 

Obra:
Magela Ferrero trabajó como reportera gráfica en El Observador, Tres, RiesgoPaís, ilustró CDs y libros, hizo la foto fija de películas como El viaje hacia el mar y Whisky, participó de diversas muestras colectivas desde 1994 hasta hoy, y expuso individualmente Recortes de palabras y Fotos (1991) e Ir corriendo-fotografías y oscugrafías (2003). Esperamos próximamente su participación en una
exposición el 12 de julio en el CCE, y la concreción de las invitaciones para exponer en la bienal de MERCOSUR en Porto Alegre, y para publicar un libro.
En sus obras explora sensaciones o pensamientos pequeños, íntimos, cotidianos, enormes. Les rinde homenaje y los retrata. Les da una forma, que a su vez muestra no ser más que un cruce de memorias, vidas, usos, olvidos. Suele intervenirlas, rayando e inscribiendo su letra menuda sobre su superficie, en un acontecimiento carnal donde quedan marcados asociaciones, errores e inspiraciones.

Datos personales:
El reconocimiento de la belleza y esa nostalgia anticipada de estar viviendo. Le dice al mozo “Te quedó precioso el cortado”. Cuando ve pasar a lo lejos a J. dice bajito: “Pará. Tenés que parar. Mira para acá...”, y J. mira, saluda, y Magela propone “mirarla pasar hasta que desaparezca”. Se lleva el sobre de Azucarlito (con la leyenda “la dulzura cambia al mundo”) para hacer un regalo.

 

Montevideo, 2005

Publicado en CONTACTO 07_revista virtual de Foto Club Uruguayo

 


 

 

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Entrevista en indexfoto, por Magdalena Broquetas