Blog / No clonarás

Un nuevo item en la historia de la tergiversación fotoperiodística. El fotógrafo Miguel Tovar, stringer de la agencia AP que estaba cubriendo la Copa América, envió un paquete con fotos de niños jugando un picadito en las afueras de Mendoza. El paquete pasó olímpico y fue publicado en varios sitios1, pero en algún momento alguien miró mejor y descubrió un punto extraño en una de las fotos. La advertencia a los editores de AP se propagó así:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aparentemente, el fotógrafo quiso disimular la sombra de su propio cuerpo proyectado en la tierra añadiendo una especie de nube de polvo sobre la misma. La declaración de principios de AP es clara al respecto: "no alteramos ni manipulamos digitalmente el contenido de una fotografía de ninguna forma". Así que no sólo esa serie, sino todas las fotos de Tovar fueron removidas del archivo de AP. No hay tu tía.

 

 











 

 

 

 

 

 

 

Lamentablemente no hemos accedido a la foto original, pero cabe preguntarse si la sombra del autor daría un resultado visual tan nefasto como para arriesgarse a perder un buen trabajo por aplacarla. Más aún siendo sólo una foto más de una serie, y siendo ésta una "nota de color", como le dicen, es decir, no una noticia en sí misma, sino un acontecimiento que dialoga de manera amena con los hechos noticiosos, que aporta un marco idiosincrático, etc.

 

Además, para cualquier ojo pensante, y sobre todo, para cualquier fotógrafo, esa sombra no sólo es natural, sino que es indisimulable, ya que la foto está tomada con gran angular, la luz es bien dura y la fuente de luz está exactamente atrás del fotógrafo, como queda evidenciado por las otras sombras de los niños. Por otra parte, la presunta nube de polvo parece bastante improbable, y más que nada, está mal resuelta técnicamente.

 

Reflexionando sobre uno de los casos muy sonados de tergiversación fotoperiodística, el del paisaje de Adnan Hajj de un Líbano humeante tras un ataque israelí (2006), y unas columnas de humo clonadas alevosamente, André Gunthert (creador de Culture Visuelle e investigador sobre fotografía) se pregunta un poco más allá de los posibles intereses políticos que fueron achacados al fotógrafo. En realidad, dice, da la impresión de que el origen de la manipulación tiene razones meramente estéticas, o cosméticas. "El hecho de haber querido mejorar la imagen testimonia también las obligaciones estilísticas que presionan sobre el fotoperiodismo profesional. Más que una imagen auténtica, vale para la prensa una imagen interesante."2

 

 














 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El lúcido apunte de Gunthert, la tensión entre imagen auténtica e imagen interesante, es también cuestión de debate, sino público, sin duda íntimo para muchos fotoperiodistas, y se hace presente en muchas decisiones cotidianas que involucran múltiples aspectos, desde la edición -¿qué elegir, la imagen que cuenta mejor o la de mayor impacto?- hasta el retoque -¿hasta dónde calar y ajustar la curva?. Dejando a un lado aquellos recursos prohibidos -como clonar o borrar- que son herramientas de modifiación de los contenidos de una foto, hay varios otros recursos que permiten ajustar  -en el sentido cosmético usado por Gunthert- aspectos de la imagen cuyo uso -o abuso- no están tan claros.

 

Esto recuerda al caso de descalificación del World Press Photo 2011 de la serie de Stepan Rudik, porque una de las fotos era producto de un reencuadre importante de una imagen mucho más amplia. Otra vez, los límites de los recursos son difusos. (En zonezero puede leerse una discusión muy "acalorada" al respecto).

 










 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para quienes se interesen en esta historia de la imagen fotoperiodística y su manipulación, hay muchos artículos para regodearse, como este que reseña  10 bochornosos ejemplos, entre otros, uno de los primeros casos famosos de la era digital, el fotomontaje publicado por Los Angeles Times de un soldado iraquí interactuando con civiles en las afueras de Basora:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

O este sitio (en inglés), básicamente erigido contra la agenica Reuters, cuyo contenido es interesante por abundante, pero que no parece menos tendencioso que las fotos a las que acusa de propaganda política.

También vía el blog de Gunthert hemos encontrado un sitio más que interesante -otra vez, en inglés- sobre investigación forense de la imagen digital y un archivo importante sobre casos de tergiversación.

Para terminar:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. Galería con la serie de Miguel Tovar (si el link caduca por favor avisar)

Banco de imágenes periodísticas que aún conserva la serie de Tovar (si el link caduca por favor avisar)

2. Traducido de L´affaire Adnan Hajj: premiere manipulation emblématique de l´ére numérique

 


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