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Los fotógrafos somos creyentes. Creemos en la
luz, creemos en la suerte y creemos en nosotros mismos.
Raymond Depardon

Las fotografías que componen esta muestra fueron tomadas en tiempos y lugares diferentes. Sin un plan determinado. Con la cámara en la mano pronta para atrapar alguna situación imprevista, he ido registrando motivos en los que generalmente hay presencia humana, estableciendo la mayoría de las veces una vinculación entre el hombre y su entorno. Fotografía callejera, ciudadana, de lugares públicos -teatro de la vida- incesante reserva de imágenes latentes. Como aquél que, en combate contra el olvido, escribe notas en una pequeña libreta al descubrir hechos que merecen un recuerdo, la cámara sustituye al lápiz y fija en la película los momentos irrepetibles que llaman la atención al ojo inquieto.

La foto es la representación de una realidad modificada por el autor. No es copia de ella sino mensaje. Se está interviniendo en esa realidad para cambiarla, para mostrarla con subjetividad y sello personal.

La luz es la materia prima del fotógrafo. Modela las formas y siluetas, crea el clima, determina los contrastes y el ambiente en cada foto. El tiempo es nuestra obsesión. Queremos detenerlo aunque sabemos que es imposible igual lo intentamos. Pero, nos quedamos con el instante supremo de una acción, ése que queda congelado con nuestro disparo y que es tan personal que le aporta a la foto la firma del autor.

La selección de las obras fue realizada con el criterio de mostrar, en su mayoría, fotos que nunca habían sido expuestas o publicadas y buscando, además, elementos de vinculación como la presencia humana. Así como el que hayan sido tomadas, en su totalidad, en forma instantánea sin preparación o indicación alguna a los personas fotografiados.

Curriculum de Jorge Ameal