ARQUITECTURA PORTATIL

Antonio González-Arnao

La fotografía permite una mirada particular sobre la arquitectura, es conjunción del objeto arquitectura y de la mirada del fotógrafo. Es un encuentro entre lo "eterno" y lo instantáneo, entre lo inmóvil y lo fugaz impreso. Es una visión arqueológica que nos entrega novedades acerca de un objeto y que por otro lado se autonomiza en busca de su valor propio. Es documento, en el sentido descriptivo de la realidad y es ficción en el sentido recreativo, ilusorio de otra realidad.

El operador buscando su fotografía, pasea, se contorsiona, usa la arquitectura de un modo inesperado. De aquí a veces, la visión insólita; es que la foto también nos explica la posición de la cámara.

El negativo obliga a cortar la continuidad del espacio, decisión de encuadre, de limitación, que siempre resulta extraña para el ojo humano ante lo construido.

Espacio, masa y superficie son elementos básicos tridimensionales constitutivos de la arquitectura. La foto retrata solo la superficie de lo visible; la foto es a su vez traslado de lo espacial al plano, detiene el tiempo y hace a la arquitectura transportable.

La invención de la cámara es relativamente reciente, la fotografía nace moderna. La arquitectura que acompañó la creación del artefacto, estaba a su vez cambiando, tomándole el pulso a esta y otras novedades. Dejaba de ser básicamente constituida por planos ornamentados para ocupar, ganar más espacio y como en todo el arte moderno, poner el acento en las abstractas tensiones entre las partes. Esto obliga al necesario movimiento para su percepción, algo de lo que puede captar una sucesión de fotos, más cerca aún su hermano móvil: el cine; pero siempre representación de fragmentos del continuo espacio.

La fotografía como tal, puede recorrer un espectro amplio de posibilidades, desde el documento técnico que fundamentalmente entrega información más "objetiva" sobre la arquitectura, al otro extremo en que la arquitectura es excusa para la fotografía. Caso en el que se libera de la misión práctica concreta o técnica, atendiendo más a la foto como resultado. Luego todas las posiciones intermedias que juegan con ambas extremidades, poniendo más el acento en una o la otra según el caso. Pero como toda clasificación ayuda a simplificar y no a conocer, en ella, queda afuera la visión interpretativa del fotógrafo sobre el edificio. Lo que esa persona ha encontrado y nos lo está mostrando. La fotografía es hallazgo y producción a la vez. Es una manera de conocer la arquitectura desde la fotografía.

La fotografía también ha colocado a ciertas arquitecturas en un terreno mítico, algunas tomas que se imponen por la potencia de su imagen y no solamente por el propio edificio. Son fotografías que superan al edificio y nos lo ponen de una manera inaudita, ineludible. A tal punto que muchas veces al tomar contacto directo con la obra, se produce una cierta desilusión. Pero la foto es ilusión, es una imagen de la realidad, es una ficción acotada y no es, ni puede ser, la realidad espacial. Todo en realidad es apariencia, superficie, simulacro. Por más realista que una foto sea, nunca dejará de ser parcial, arbitraria, subjetiva, ideológica, individual. Quien ha hecho el proyecto de arquitectura, también ha tomado decisiones en función de la imagen, dejando deliberadamente cosas ocultas.

Que las posibles restricciones o sacrificios queden entonces en manos del fotógrafo; desde la arquitectura y la cultura, les vamos dando la bienvenida.

 

 

 


Muestra fotográfica: Disparos sobre la arquitectura

[Portada] [Quiénes somos] [Cursos] [Cronograma 2003]
[El Taller] [Publicaciones] [Exposiciones colectivas] [Exposiciones individuales]
[Pensar la fotografía]
[Cartelera montevideana] [Enlaces]