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DISPAROS
SOBRE LA ARQUITECTURA III
arquitectura moderna uruguaya
FOTOGRAFÍAS:
-> ENSAYO (años '20,
'30 y '40)
-> MADUREZ (años
'50 y '60)
ARTÍCULO:
Algo
sobre la modernidad
Por
ser azarosa la selección de obras expuestas resulta arbitraria.
De una lista primaria de cien obras, los autores ha elegido según
sus circunstancias estas cincuenta expuestas. Pero aquella lista
inicial de cien, pudo haber sido de varios cientos, más
aún si se tiene en cuenta lo construido en el poco conocido
interior del país. La arquitectura uruguaya producida bajo
el criterio de la modernidad de fines del 20' a principios del
'60, es excelente y abundante, por lo que la cuota de azar con
algunos controles, es igualmente representativa. Penosamente es
una arquitectura que no ha sido investigada, de varias obras,
se desconoce: planos, autor, fecha, etc. Esto explica en parte,
por qué no se ha colocado el autor de la obra junto a cada
fotografía, pero por otro lado, y en total coherencia con
la modernidad, la muestra aspira a una culminación de la
obra por parte del público. A una evaluación visual
individual, a que cada uno configure sus propios criterios de
valoración. En muchos casos, saber el autor, condiciona
este ejercicio, pues pone en competencia a las personas y no a
las obras. Cuando se duda acerca de lo bueno y bello, se desplaza
la discusión a otros terrenos no específicos. La
obra o los planos son el centro último de interés
y fuente de conocimiento cardinal para los arquitectos.
Así es la arquitectura representada en esta muestra, un
registro que apenas señala la riqueza de lo producido en
nuestro medio. Una arquitectura que encierra múltiples
enseñanzas, se está ante soluciones excelentes para
los problemas de proyecto, no verlas, no entenderlas, es una pérdida
para nuestra cultura. Una arquitectura lógica ante los
sistemas constructivos, estructurales y funcionales; rigurosa,
precisa y económica. Lo más democrático que
se ha inventado.
La obra moderna implica al observador, pues éste culmina
el proceso creativo al reconocer con la mente, la dimensión
formal del objeto. Precisamente esta exigencia para un público
no entrenado, produce el rechazo, el descrédito de un público
que finalmente la pierde como posibilidad y la coloca en el último
escalón del prestigio. Recomponer el rumbo de la especificidad
de la materia es tarea urgente para los arquitectos, también
ayudaría a recuperar en algo el reconocimiento social,
sobretodo por el beneficio público que implica y que los
arquitectos de aquella época obrando de esta manera supieron
tener.
Como en las anteriores muestras: la
casa Vilamajó y la Facultad
de Arquitectura; los fotógrafos del Foto club, nos
enseñan los hallazgos, las interpretaciones, nos intrigan
e incitan a conocer más y mejor la arquitectura. La fotografía
es para el arquitecto, una ineludible herramienta y para el público
una forma de conocimiento.
Antonio
González-Arnao
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