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del rito al espectáculo; de lo denso a lo etéreo;
de la disciplina, la destreza; del sufrimiento, el placer ...
Me
recuerdo de niña bailando y viendo bailar con tanta fascinación
como miro el mar, y queriendo bailar así. Ahora desde otro
lugar y diecisiete años después, vuelvo a esa misma
escuela de baile en donde mis pies y mi cuerpo sintieron dolor;
donde me divertí y aprendí que todo placer tiene
un precio.
Me
encontré con un lugar en donde el tiempo va dejando huellas,
pero también con un lugar que continúa con la misma
energía de siempre: esa que permite soportar el rigor de
la técnica para usarla en nuestro favor; esa que nos deja
crear y sentirnos libres. Libres para sentir el aire y para resistir;
para usar nuestro cuerpo como un simple instrumento y comunicarnos
con nuestra alma. Y con todo lo demás.
Verónica
Rey
Gracias
a todos los que de una forma u otra, están en este trabajo.
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