| La segunda cosa que se respira y siente pero a nivel de
bronquios, es el smog, y ésta lamentablemente es también una observación muy
latinoamericana. A la segunda uno se acostumbra, a la primera, afortunadamente no.
Seguramente debido a esa tradición cultural que los mexicanos llevan con naturalidad, es
que el nivel alcanzado por la Fotografía es el más alto en latinoamérica. Y esto no
tanto por un juicio a nivel individual, sino por la extensión y profundidad que adquiere,
lo que da el carácter social del fenómeno. 
Dice el mexicano Pedro Meyer refiriéndose al nivel de la fotografía
..."tiene que ver con un país que desde tiempos pre-hispánicos era un lugar en
donde la representación plástica formaba parte de la cultura. Hay culturas como la
irlandesa, que son evidentemente literarias y no vamos a encontrar mucho movimiento
plástico. En México en cambio, la preponderancia está en las artes visuales, es parte
de la cotidianeidad". No en vano grandes maestros de la fotografía y el cine se han
sentido cómodos en México; encontraron un lugar para arrellanarse, un pueblo, alguna
festividad con anteojos europeos o simplemente en el DF compartiendo un lenguaje común.
Para Meyer ..."México es realmente iconográfico, y la
explicación de la presencia aquí de algunos de los grandes maestros, es también la
visión romántica que se tiene del país, la cercanía con EEUU, y la relación
conveniente de costos para sobrevivir en México." Todo este acumulado cultural
explica el éxito de la "movida" en torno al V Coloquio Latinoamericano de
Fotografía en ciudad de México, organizado por el Centro de la imagen, del 24 al 27 de setiembre. Parte de esa movida fue también la tercera edición
de Fotoseptiembre. Algunos números nos ayudarán a tener una idea de la dimensión del
proyecto. Durante el mes de setiembre se montaron 565 exposiciones fotográficas en el
país (¡565!), 70% de las cuales fueron de artistas mexicanos, el resto, muestras de casi
toda Latinoamérica. Lamentablemente nuestro país estuvo representado en el "casi
toda", ya que no participó en la Muestra.

Aportaron sus diferentes puntos de vista 130 ponentes en 16 mesas de
trabajo con temáticas tan variadas como La Modernidad en la Fotografía Latinoamericana,
Trabajo Comunitario y Educación Fotográfica, Fotografía y Trabajo Editorial, Tendencias
y Alternativas de la Fotografía Documental, Problemas Filosóficos en Torno a las Nuevas
Alternativas en una Cultura de la Imagen, Modus Vivendi del Fotógrafo y Protección de
los Derechos de Autor, matizado con conferencias magistrales a cargo de personalidades
como Pedro Meyer, o el español Joan Fontcuberta.
Pasando ya a lo tratado, es fácil de percibir una tempestuosa
irrupción de todo lo concerniente al tratamiento de la imagen por medios digitales, y los
problemas éticos que en algunos casos genera. Un gran tema es la protección de los
derechos de autor de quienes ven usadas sus obras por otros profesionales, quienes
sostienen que tienen el derecho de manipular esas imágenes transformándolas a su antojo.
El trabajo documental se vio en algunos casos desbordado y hasta
saturado por imágenes de miseria en el campo y la ciudad, del avasallamiento a los
derechos de las diferentes etnias del continente, o deformidades y tragedias varias.
Viendo la forma de encarar algunos temas dio incluso para preguntarse si en todos los
casos lo que movía al autor, era el sano interés de mostrar un subproducto de la
economía de mercado, la indiferencia que genera un alocado ritmo de vida o en lugar de
eso, un camino rápido y directo para lograr que el espectador se detenga y haga un
comentario. Esto sugirió la reflexión de un asistente, acerca de si no estaríamos
contibuyendo, por saturación, a la aceptación de estas realidades, incorporándolas al
paisaje de nuestra América como un atractivo más para fotografiar. La oferta y la
demanda en torno a la temática encarada, dio como para escuchar opiniones que sostenían
que era necesario adaptarse a lo que el "mercado de consumidores de imágenes"
demandara.
Finalmente la idea más o menos consensual fue, que es necesario
renovarse permanentemente para abordar lo que cada uno cree que es importante, buscando
nuevas formas de expresar lo ya expresado si siente que vale. Es de alguna manera la
contribución del fotógrafo como ser social, que tiene la posibilidad y sensibilidad para
captar y rescatar lo que para muchos por cotidiano pasó a ser indiferente.
Merece creo, un especial destaque el trabajo de revisión de
portafolios. Casi 50 profesionales de México, EEUU, Brasil, Venezuela, Inglaterra,
Argentina, Dinamarca, Francia, Ecuador, Australia, Escocia, Cuba, Rusia, Estonia y
Finlandia dedicaron horas a examinar con extraordinaria paciencia, respeto y espíritu
docente los trabajo de cientos de fotógrafos de toda América. Largas colas para anotarse
delataban el interés por las opiniones de quienes, con sus manos enfundadas en guantes
blancos, demostraban muchas veces más celo en la manipulación de las fotografías, que
el propio autor. Conversación fluída, y hasta sonrisas señalaban las mesas en donde
ambos compartían un idioma común; en otras, los ceños fruncidos y una gran tensión
evidenciaban la magnitud del esfuerzo para comprender los comentarios en otro idioma, que
muchas veces no era el de ninguno de los dos.

No sería justo terminar esta crónica sin referirse al Centro de la
Imagen, organizador del Coloquio. El Centro es una institución que nace en mayo de 1994 y
que al decir de su Directora Patricia Mendoza surge..."porque en México a pesar de
su gran producción y de la calidad de la fotografía, no había un espacio ni de
exposición, mucho menos de análisis, investigación y promoción de crítica. No había
nada alrededor de la fotografía, aunque tengamos una tradición de muy buenos
fotógrafos".
Surgido gracias al apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes, en una combinación de interés público y la captación de empresas privadas que
por diferentes motivos logran interesarse en un proyecto de este tipo. "Nos
enfrentamos a una ausencia de cultura fotográfica. No creo que sea una característica
solo mexicana, sino mundial. La fotografía a pesar de compartir la columna vertebral del
hombre contemporáneo, de contribuir a estructurar nuestro concepto de realidad, y de
usarla nosotros continuamente, no hemos logrado tener la distancia para generar un recurso
sobre ella. El cine es mucho más fácil porque el cine está integrado a artes que han
crecido con el hombre mismo, la narrativa, la música, en donde el hombre ha logrado
desarrollar un discurso y una estructura de valores respecto al fenómeno
cinematográfico"... agrega Patricia Mendoza.
El Centro de la Imagen cumple la función de un centro de documentación
al que es posible recurrir desde cualquier parte del mundo y efectuar consultas acerca de
la fotografía mexicana contemporánea. Con respecto a la histórica, no busca convertirse
en un archivo fotográfico, sino en tener captados todos los archivos que hay en México,
de tal forma de ser capaces de "dirigir el tránsito" y canalizar hacia donde
corresponda, las diferentes inquietudes que se le plantean. Esta idea no termina en
México, sino que pretende extenderse a todo nuestro continente, de tal forma que pueda
ingresar también la información de los centros de documentación que puedan existir en
los diferentes países.
El Centro cumple variadas funciones. Además del Centro de
Documentación, lo integran el Depto. de Museografía, un depto. que coordina la
"itinerancia" de las exposiciones a nivel nacional e internacional, un depto. de
Talleres -ya que la parte educativa es un componente esencial del proyecto- y finalmente
un depto. Editorial (en donde se edita Luna Córnea, la revista el Centro), quien será
además el responsable por la edición de las memorias del Coloquio con todas las
ponencias, anécdotas fotográficas, y hasta romances -que también los hubo- y que al
decir de Patricia, "le ponen la sal y la pimienta al encuentro"
México no es la Meca o un lugar de peregrinaje fotográfico, pero sí
es un buen sitio para ir a darse un baño latinoamericano, sumergirse en los cientos de
años de cultura, cargar las pilas del orgullo continental, y a la vuelta colgar en el
comedor, entre la foto de Montmartre y el edificio de Manhattan, una buena foto suya que
le guste mucho. Elíjala bien. |