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V COLOQUIO LATINOAMERICANO DE FOTOGRAFIA Y OTRAS COSAS

por DANIEL STAPFF

Me animo a decir, que una de las primeras cosas que siente cualquier persona al llegar a México -casi se diría a nivel de piel- es admiración y respeto por la tradición plástica que se respira. No es necesario ser un observador demasiado atento para notarlo.

Desde las osadas combinaciones de colores y motivos en la artesanía y vestimenta indígena, pasando por la magnificencia de las pinturas murales, hasta cada una de las obras dejadas por las diferentes culturas, a pesar de la conquista.

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La segunda cosa que se respira y siente pero a nivel de bronquios, es el smog, y ésta lamentablemente es también una observación muy latinoamericana. A la segunda uno se acostumbra, a la primera, afortunadamente no. Seguramente debido a esa tradición cultural que los mexicanos llevan con naturalidad, es que el nivel alcanzado por la Fotografía es el más alto en latinoamérica. Y esto no tanto por un juicio a nivel individual, sino por la extensión y profundidad que adquiere, lo que da el carácter social del fenómeno.

Dice el mexicano Pedro Meyer refiriéndose al nivel de la fotografía ..."tiene que ver con un país que desde tiempos pre-hispánicos era un lugar en donde la representación plástica formaba parte de la cultura. Hay culturas como la irlandesa, que son evidentemente literarias y no vamos a encontrar mucho movimiento plástico. En México en cambio, la preponderancia está en las artes visuales, es parte de la cotidianeidad". No en vano grandes maestros de la fotografía y el cine se han sentido cómodos en México; encontraron un lugar para arrellanarse, un pueblo, alguna festividad con anteojos europeos o simplemente en el DF compartiendo un lenguaje común.

Para Meyer ..."México es realmente iconográfico, y la explicación de la presencia aquí de algunos de los grandes maestros, es también la visión romántica que se tiene del país, la cercanía con EEUU, y la relación conveniente de costos para sobrevivir en México." Todo este acumulado cultural explica el éxito de la "movida" en torno al V Coloquio Latinoamericano de Fotografía en ciudad de México, organizado por el Centro de la imagen, del 24 al 27 de setiembre. Parte de esa movida fue también la tercera edición de Fotoseptiembre. Algunos números nos ayudarán a tener una idea de la dimensión del proyecto. Durante el mes de setiembre se montaron 565 exposiciones fotográficas en el país (¡565!), 70% de las cuales fueron de artistas mexicanos, el resto, muestras de casi toda Latinoamérica. Lamentablemente nuestro país estuvo representado en el "casi toda", ya que no participó en la Muestra.

Aportaron sus diferentes puntos de vista 130 ponentes en 16 mesas de trabajo con temáticas tan variadas como La Modernidad en la Fotografía Latinoamericana, Trabajo Comunitario y Educación Fotográfica, Fotografía y Trabajo Editorial, Tendencias y Alternativas de la Fotografía Documental, Problemas Filosóficos en Torno a las Nuevas Alternativas en una Cultura de la Imagen, Modus Vivendi del Fotógrafo y Protección de los Derechos de Autor, matizado con conferencias magistrales a cargo de personalidades como Pedro Meyer, o el español Joan Fontcuberta.

Pasando ya a lo tratado, es fácil de percibir una tempestuosa irrupción de todo lo concerniente al tratamiento de la imagen por medios digitales, y los problemas éticos que en algunos casos genera. Un gran tema es la protección de los derechos de autor de quienes ven usadas sus obras por otros profesionales, quienes sostienen que tienen el derecho de manipular esas imágenes transformándolas a su antojo.

El trabajo documental se vio en algunos casos desbordado y hasta saturado por imágenes de miseria en el campo y la ciudad, del avasallamiento a los derechos de las diferentes etnias del continente, o deformidades y tragedias varias. Viendo la forma de encarar algunos temas dio incluso para preguntarse si en todos los casos lo que movía al autor, era el sano interés de mostrar un subproducto de la economía de mercado, la indiferencia que genera un alocado ritmo de vida o en lugar de eso, un camino rápido y directo para lograr que el espectador se detenga y haga un comentario. Esto sugirió la reflexión de un asistente, acerca de si no estaríamos contibuyendo, por saturación, a la aceptación de estas realidades, incorporándolas al paisaje de nuestra América como un atractivo más para fotografiar. La oferta y la demanda en torno a la temática encarada, dio como para escuchar opiniones que sostenían que era necesario adaptarse a lo que el "mercado de consumidores de imágenes" demandara.

Finalmente la idea más o menos consensual fue, que es necesario renovarse permanentemente para abordar lo que cada uno cree que es importante, buscando nuevas formas de expresar lo ya expresado si siente que vale. Es de alguna manera la contribución del fotógrafo como ser social, que tiene la posibilidad y sensibilidad para captar y rescatar lo que para muchos por cotidiano pasó a ser indiferente.

Merece creo, un especial destaque el trabajo de revisión de portafolios. Casi 50 profesionales de México, EEUU, Brasil, Venezuela, Inglaterra, Argentina, Dinamarca, Francia, Ecuador, Australia, Escocia, Cuba, Rusia, Estonia y Finlandia dedicaron horas a examinar con extraordinaria paciencia, respeto y espíritu docente los trabajo de cientos de fotógrafos de toda América. Largas colas para anotarse delataban el interés por las opiniones de quienes, con sus manos enfundadas en guantes blancos, demostraban muchas veces más celo en la manipulación de las fotografías, que el propio autor. Conversación fluída, y hasta sonrisas señalaban las mesas en donde ambos compartían un idioma común; en otras, los ceños fruncidos y una gran tensión evidenciaban la magnitud del esfuerzo para comprender los comentarios en otro idioma, que muchas veces no era el de ninguno de los dos.

No sería justo terminar esta crónica sin referirse al Centro de la Imagen, organizador del Coloquio. El Centro es una institución que nace en mayo de 1994 y que al decir de su Directora Patricia Mendoza surge..."porque en México a pesar de su gran producción y de la calidad de la fotografía, no había un espacio ni de exposición, mucho menos de análisis, investigación y promoción de crítica. No había nada alrededor de la fotografía, aunque tengamos una tradición de muy buenos fotógrafos".

Surgido gracias al apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, en una combinación de interés público y la captación de empresas privadas que por diferentes motivos logran interesarse en un proyecto de este tipo. "Nos enfrentamos a una ausencia de cultura fotográfica. No creo que sea una característica solo mexicana, sino mundial. La fotografía a pesar de compartir la columna vertebral del hombre contemporáneo, de contribuir a estructurar nuestro concepto de realidad, y de usarla nosotros continuamente, no hemos logrado tener la distancia para generar un recurso sobre ella. El cine es mucho más fácil porque el cine está integrado a artes que han crecido con el hombre mismo, la narrativa, la música, en donde el hombre ha logrado desarrollar un discurso y una estructura de valores respecto al fenómeno cinematográfico"... agrega Patricia Mendoza.

El Centro de la Imagen cumple la función de un centro de documentación al que es posible recurrir desde cualquier parte del mundo y efectuar consultas acerca de la fotografía mexicana contemporánea. Con respecto a la histórica, no busca convertirse en un archivo fotográfico, sino en tener captados todos los archivos que hay en México, de tal forma de ser capaces de "dirigir el tránsito" y canalizar hacia donde corresponda, las diferentes inquietudes que se le plantean. Esta idea no termina en México, sino que pretende extenderse a todo nuestro continente, de tal forma que pueda ingresar también la información de los centros de documentación que puedan existir en los diferentes países.

El Centro cumple variadas funciones. Además del Centro de Documentación, lo integran el Depto. de Museografía, un depto. que coordina la "itinerancia" de las exposiciones a nivel nacional e internacional, un depto. de Talleres -ya que la parte educativa es un componente esencial del proyecto- y finalmente un depto. Editorial (en donde se edita Luna Córnea, la revista el Centro), quien será además el responsable por la edición de las memorias del Coloquio con todas las ponencias, anécdotas fotográficas, y hasta romances -que también los hubo- y que al decir de Patricia, "le ponen la sal y la pimienta al encuentro"

México no es la Meca o un lugar de peregrinaje fotográfico, pero sí es un buen sitio para ir a darse un baño latinoamericano, sumergirse en los cientos de años de cultura, cargar las pilas del orgullo continental, y a la vuelta colgar en el comedor, entre la foto de Montmartre y el edificio de Manhattan, una buena foto suya que le guste mucho. Elíjala bien.

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Este sitio ha sido publicado el 25/10/96
Ultima modificación de esta página: 16/03/97