No se olviden de Cabezas

No es sano olvidarse, porque puede pasarle a cualquier profesional en serio. Son los tiempos que corren, sin duda desde hace demasiado tiempo, jalonado por muchos casos ya de periodistas caídos en el ejercicio de su profesión. Su asesinato tiene el tufillo inconfundible de la corrupción, por la forma en que fue hecho y por el trámite mismo de la investigación, en el que se percibía la presión del poder político y la aparición de personajes siniestros; todo esto reiteró, luego del propio asesinato, la conjunción del interés privado con la función pública que reveló el crimen.
En esa conjunción está la semilla misma de la corrupción.
Los testimonios y elementos de juicio sobre todo esto fueron publicados, dichos, emitidos por la reconfortante e imprescindible solidaridad que despertó en los colegas . Todos y cada uno de los fotógrafos argentinos lleva colgada de su bolso la foto plastificada de Cabezas, recordándole al poder político, social y económico con el que entran en contacto a diario por su trabajo, que no, que no se olvidan de Cabezas.
No hay olvido para Cabezas porque en estos tiempos la prensa toma de hecho la responsabilidad por lo que la justicia no hace o hace mal: allí está por ejemplo el atentado impune a la sede de la AMIA, en 1994. El caso Cabezas es un símbolo de la resistencia civil ante esa corrupción, del coraje cívico ante la violencia mafiosa, de la fuerza de la solidaridad. Con la inevitable modestia del caso, revelArte se suma a esa solidaridad . Que nadie se olvide de Cabezas.

Exposición "40 imágenes por Cabezas"


[revelArte]

[fotoClub Uruguayo]


Ultima modificación de esta página: 17/07/97