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e l  b o l s o  e s   l a  v i d a

F ueron años hasta lograrlo, pero a los 52 Jorge Ameal volvió a formar el equipo que le permite ser fotógrafo 24 horas al día con el menor peso y cantidad de elementos posible: lo que define el contenido de su bolso es el tipo de foto que hace, y lo que lo ayuda a alcanzar la meta es la evolución técnica del material que contiene. El principio es que quien resuelve la foto es en definitiva el ojo en el visor.

 Estar siempre en condiciones de sacar fotos es para Ameal combinar la exigencia de un trabajo profesional que le exige color, actualmente en el semanario tres, cubriendo eventos, noticias, reportajes, personajes y esporádicamente deportes, rubro que no lo atrae, con su tendencia personal al blanco y negro para sacar gente en actitudes espontáneas, en sus relaciones entre sí y con el entorno.

Esa dualidad de objetivos lo obligó toda su vida profesional, desde 1978, a dos equipos. Los años, y con ellos la experiencia, lo llevaron a simplificar equipos y también su peso. En esta última etapa, cuando llegó la hora de pasar a la nueva generación de equipos abandonó sus dos cuerpos de Canon A1 y F1, que le permitían cargar color y blanco y negro y un juego único de 4 lentes con relativamente poco peso, y se pasó a una Nikon F4 con flash SB26 y tres lentes: 24, 35-70 y 80-200mm. Eso dejó planteado el tema del segundo cuerpo de cámara, que debió diferir dos años por la inversión que implicaba. Mientras tanto, usaba la vieja Canon para su trabajo personal, con su juego de 4 lentes que, claro, no son compatibles con Nikon, y con ella sacó por ejemplo el reportaje fotográfico publicado en el libro colectivo 7 fotógrafos X Montevideo. El tiempo y el peso de todo aquello en su bolso, incluyendo un viaje con dos cámaras y ocho lentes que llevó al hombro diez horas por día caminando, lo llevó a reflexionar dos opciones: un segundo cuerpo de Nikon u otro tipo de cámara. Sale en ese momento al mercado la Contax G2, de visor directo, que aspira a una franja de mercado que ocupa la Leica y es una cámara robusta, compacta y de excelente óptica. Ameal se decide por ella: no agrega mucho peso, su formato es pequeño y admite ser llevada en el bolsillo; un segundo cuerpo para la Nikon, evaluó, podía resolver todos los problemas pero con el zoom y el motor se hacía pesada y no la sentía cómoda para la foto instantánea, de calle, que es su veta.

Su consejo de oro a la hora de elegir cámara es hacerlo en función del tipo de foto que se buscará y que no sea molesto tenerla en la mano; por el contrario, que sea agradable, en su peso y su tacto, que el visor sea práctico y contenga la mayor cantidad de información posible en forma clara. Pues es importante, insiste, poder no sacar el ojo del visor en la sucesión de tomas y por lo tanto contar con la información técnica para las variaciones necesarias sobre el fotómetro, enfoque, velocidad y diafragma sin perder contacto con el tema en desarrollo.

Ameal siente particularmente importante esa posibilidad de sacar tomas en serie, en tanto busca definir instantes, movimientos y actitudes de gente. Eso lo decidió por la Contax G2 con tres lentes: 35/f:2 y 45/f:2, ambos Planar Zeiss y un 90/f:2.8 Sonnar Zeiss . Así armado, su evaluación de la Contax G2 es que es claramente positiva la integración de los avances tecnológicos al visor directo, con dos tipos de autofocus y la posibilidad de trabajar manualmente, y varias determinaciones automáticas en la exposición. Esto le permite sacar con una mano sola, lo que hace más rápida la foto y él tiene la preocupación por serlo, guiado por su búsqueda de la espontaneidad en las tomas. El sacar con una sola mano le permitiría disimular que está fotografiando, pero no es su estilo. Prefiere presentarse como fotógrafo y hacerse aceptar como tal, de modo que la gente vuelva a su actividad normal y la imagen no pierda su interés. "De hecho, esta cámara tal como la uso me está haciendo cambiar el encuadre y la aproximación a la gente; estoy más con la gente. Puede sonar raro, pero así es, y el resultado se ve después en la foto, pues si se da una situación en la calle o en un ómnibus puedo sacarla con una pérdida mínima de tiempo. Y en otro tipo de situaciones, cuando el entorno y la luz promete una foto interesante, puedo esperar que, como afirmó el fotógrafo francés contemporáneo Edouard Boubat, "la foto se organice", con la luz y la distancia medidas y el ojo en el visor, esperando el momento". Su segundo consejo es insistir en la economía a la hora de cargar el bolso. Un viaje al interior puede demandar casi todo el equipo, pero es raro que eso incluya la 6x6 que compró alguna vez y que realmente usa poco. Si el trabajo planteado le demandara una toma para la que baste un zoom 35-70mm sin flash, saldrá sólo con eso a la calle. Y el bolso en sí es importante: que sea sólido, robusto y práctico a la hora de cambiar lentes, pues el equipo es delicado y debe ir protegido. Y tenerlo ordenado tiene su importancia.

En cuanto a los accesorios, recomienda los menos posibles. El stock de película es importante: debe haberla de varios tipos, en blanco y negro y color y con distintas sensibilidades, pues la pesadilla es no tener la película adecuada en el momento deseado. Así que el equipo de supervivencia de Ameal son cajitas de diapositivas con capacidad para seis rollos, con 6 de 400 ASA, 3 de 100 y 3 de 800 color, 6 de blanco y negro HP5 de 400 ASA y 2 rollos T-Max 400 ASA blanco y negro, para forzar por lo menos a 1600. El flash y el motor de la Nikon demandan al menos un juego de 4 pilas AA de repuesto y la Contax va siempre con su repuesto de pilas, pues sin ellas no hay cámara.

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La técnica ha cambiado desde que compró su primera cámara en abril de 1974, una Canon FTb con la que ese fin de semana hizo sus primeras tomas del Mercado de Pulgas y del Sacre Coeur, en el París en que vivía, pero ya en ese primer safari su objetivo fue la gente en actitudes espontáneas y jamás posando, gente entre sí, gente en relación al medio en que está.

En aquel momento inició un largo período de amor con el lente de 50mm, luego pasó a ser el predilecto uno de 35 y actualmente está en su romance con el de 45 de la Contax, que considera una posición intermedia, moderación propia seguramente de la madurez personal.

Esa evolución se relaciona con su enfoque profesional del trabajo. "Cualquier evento tiene un desarrollo: inicio, clímax y final, y cada uno permite sacar tomas que lo registran pero yo trato de estar a caballo de esos tiempos fotográficos, para que las tomas tengan una cierta ambiguedad que permita varias lecturas. Es allí que se puede crear y manifestar en la foto una visión personal."

Es difícil que Ameal proponga al cantor ante el micrófono como foto de un espectáculo. Habrá llegado un buen rato antes, se habrá mezclado con la gente que prepara el escenario, ensaya y se maquilla hasta hacerse parte del paisaje. Entonces podrá tomar los gestos que describen el diálogo entre bambalinas, el ensayo, los nervios previos o la distensión final: Òmostrar algo diferente, lo que el espectador jamás vio y el lector no esperaÓ. El buscar lo espontáneo en el trabajo profesional va haciendo confluir esos dos mundos que requiere dos cámaras, una privada y una pública, una color y una blanco y negro. Pero aunque las dos se deban mantener en la bolsa, porque buen color no siempre es buen blanco y negro, en su vida profesional "hay una lucha permanente, con planteos y discusiones, para privilegiar fotos que no sean clichés de prensa y que revelen la mayor capacidad de expresión del fotógrafo". Tal vez esa confluencia no alcance jamás la superposición: "la foto personal es libre, absolutamente libre en su elección y en su creación". Eso no va en el bolso.

 


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Publicación on-line: 23/01/98