DERECHOS © por Pilar Sampognaro
R e q u e c h e s
d e     a u t o r

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Publicación autorizada por el autor y "levante" por un diario capitalino. Sin crédito, cortada, distorsionada y nunca pagada.

-F otos... lo que se dice fotos casi no tenemos registradas.
-¿Y las de Silva?
-Los derechos de las que sacó a Gardel deben ser los últimos que se tramitaron en la biblioteca.
-Pero ¿hace cuánto fue eso?
-Mes y medio. Pero mire que cuando alguien inscribe la propiedad intelectual de alguna vasija suele dejar una fotografía en lugar de la pieza. De esas fotos sí hay más cantidad."
El "gasallesco" remate del diálogo telefónico mantenido entre el funcionario de la Biblioteca Nacional y la periodista puede llevar de la risa a la mueca porque extraña que los dedos de una mano sobren para contar los fotógrafos que registran la propiedad intelectual de sus obras y sorprende también la ausencia de socios fotógrafos en la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU). Semejante acto de "confianza" no parece acorde con un país como Uruguay donde son varios los medios de prensa que incurren en el uso fraudulento de fotografías. Basta preguntar a un reportero gráfico si alguna vez le "levantaron" una de sus fotos, para que frunza el ceño y empiece a contar cuando el diario tal publicó sin crédito ni autorización uno de sus trabajos o descubrió que la foto de tapa de un libro era casualmente suya o el caso en que caminando por la calle se topó con la novedad de un afiche ilustrado por una de sus obras.

 

Sólo epítetos

La indignación que provocan situaciones como las anteriores motivan a los perjudicados a realizar la consabida llamada telefónica para dejar al menos constancia de la autoría de la foto. Muchas veces hay epítetos de por medio, pero muy rara vez se logra el resarcimiento económico estipulado en la ley vigente de derechos de autor que data de 1937. Si el uruguayo de por sí no litiga, el uruguayo que ejerce la profesión de fotógrafo lo hace menos. En general, siquiera reclaman ante la Justicia por sentirse desamparados por esa ley.

Hasta el momento apenas se conoce la demanda que sin suerte entabló José María Silva cuando sin su autorización el diario La República publicó en portada su foto más famosa de Gardel. Con la misma suerte y contra el mismo medio fue Pepe Plá luego de ver en la tapa del mencionado matutino su obra "un río de libertad" tomada durante la histórica proclama del Obelisco. Más afortunada resultó, en cambio, una fotógrafa que hace unos cinco años fue resarcida con tres mil dólares por la Intendencia de Canelones por haber utilizado una de sus fotos para un afiche municipal.

 

"Demodé"

Para Panta Astiazarán la ley de derecho de autor uruguaya está "demodé" porque sigue considerando al fotógrafo como un comerciante que poco y nada tiene de autor. Cuando se le pregunta sobre las fallas, no duda en ir a su biblioteca y traer la legislación brasileña. En la comparación de ambas, la legislación uruguaya pierde. Mientras que la primera exige la inclusión del nombre del profesional siempre que se publique una foto, en la del Uruguay no se hace mención de ello. Panta disfruta al leer el artículo de la normativa vecina que establece que de usarse fraudulentamente una fotografía, el medio responsable deberá pagar al autor con el total de lo recaudado por la edición en la que apareció publicada. Armando Sartorotti tampoco ve contemplados en la actual legislación sus derechos de propiedad intelectual. Considera que al cobrar la Biblioteca Nacional lo mismo por el registro de una foto que por el de un libro gordo como una segunda Biblia se demuestra la falta en el país de un sistema de registro y protección pensado para la fotografía.

 

Antes que pase el ómnibus

El alto costo del trámite ha sido una de las principales razones por las que Federico Gutiérrez no ha inscripto una sola de sus obras en la Biblioteca. Actualmente el interesado en hacerlo debe llevar dos copias de la obra, llenar una solicitud, abonar 120 pesos uruguayos por tasa de inscripción, y entre 400 y 600 pesos por la publicación de un edicto en el Diario Oficial. Para Freddy Navarro existe además una falta de cultura profesional a nivel de los fotógrafos en cuanto al registro de su obra. "Basta ver cómo los músicos ni bien terminan de crear un nuevo tema van a AGADU para registrarlo". Pero esta diferencia no sólo la halla con los músicos y escritores nacionales sino con los fotógrafos de otros países. De lo que vio y escuchó en el encuentro sobre propiedad intelectual con expertos españoles organizado por AGADU el año anterior, concluyó que la fotografía uruguaya está a años luz del mundo desarrollado en la defensa de los derechos de autor.

A su entender para acortar esa distancia se debería primero entrar en contacto con el proyecto de ley sobre derechos de autor que está próximo a entrar al Parlamento y colaborar en la redacción de los artículos que se refieren a la fotografía. Y de no asumir los fotógrafos la responsabilidad colectiva de hacer valer los derechos de propiedad intelectual "podemos perder este ómnibus y quedarnos solos los 150 que vivimos de la profesión", señaló.

El gerente de recaudación de AGADU, Ruben De Lapuente coincidió con la necesidad de que éstos trabajen en forma conjunta y recalcó el interés de la asociación de conversar con las gremiales de los fotógrafos para estudiar la administración de sus derechos de autor. Porque como dice Manzanero "si la música no se paga, se apaga". Y si la fotografía se roba, los derechos se cobran.


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[fotoClub Uruguayo]


Publicación on-line: 23/01/98