REFLEJOS
por Nelsón Núñez y
María de los Ángeles Viera
A semejanza de la abstracción del yin y el yan (imagen icónica ampliamente utilizada) nos enfrentamos con un rostro en blanco y negro que contiene los visibles extremos tonales y nos sugiere otros insospechados. Esa imagen "sufrió" un proceso de cambio. La pérdida de fondo, que significó la desaparición de contexto histórico, le permitió trascender su tiempo y su lugar y le concedió la ubicuidad y la permanencia. La eliminación de tonos lo despojó de la duda de las "medias tintas" y lo empujó a encerrarse en sus propios extremos. Y así empezó a parecerse a una utopía.

Esta imagen-utopía comenzó a ganar espacios en el imaginario colectivo, en los corazones de los idealistas y se transformó en la bandera de los que no se resignan.

De esa bandera libertaria bajó a ocupar otros lugares más mundanos y se instaló en lo cotidiano de la camiseta, de la escarapela, del mate, del poster. Objetos de compra y venta que quizás beneficien intereses lejanos de su ideario, pero que lo acercan a otros que tal vez se pregunten quién es. Algunos creerán conocer la respuesta, otros responderán con la indiferencia, y en realidad quizá sea una representación que vaga por el mundo en busca de su propio significado.

Imagen de fondo: © Alberto Korda


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[fotoClub Uruguayo]


Publicación on-line: 23/01/98