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Cynthia Hernández
Carlos Quintero
FCU
-¿ No hay un orden?. Las fotos de Carlos Quintero se desplegaban sobre la mesa del Foto Club y el jurado de tres integrantes empezaba la selección de trabajos para el Salón Portafolio. "Comenzamos con una decepción", comentó Juan Carlos Urbán. Sólo dos trabajos se presentaron este año al Salón Portafolio, que esta vez tenía, para peor, el estímulo de premios de cien dólares en materiales fotográficos en honor a que es el décimo. Demasiados concursos por ahí.

No por eso los dos que se presentaron podían dar la carrera por ganada. Así que sin orden y con futuro incierto, las diez fotos se extendían sobre la mesa. Los comentarios espontáneos del jurado empezaron a producirse casi de inmediato. "El cartel está cortado", comentó Juan Carlos. "Sí, pero la silla de plástico da el contraste, el paso del tiempo", replicó Diana Mines. Las miradas de los dos se reorientan, como en un ballet con coreografía prevista. Suci (María de los Ángeles Viera) registra pero todavía no se pronuncia. "ÁEsto es increíble, la leche recién ordeñada!", comenta Diana. La fuerza inmediata del fotorreportaje tiene efecto. Se busca un orden en la presentación de las tomas, que el autor confiesa luego que él no logró y que Diana Mines sostiene que es aleatorio: "Podés entrar y salir casi por cualquier parte, esto da vueltas".

El Salón Portafolio no cierra las opciones con la presentación de los trabajos, sino que está pensado como una etapa intermedia para el autor entre la exposición colectiva y la muestra individual, en la que el Foto Club actúa de curador, de intérprete de la obra, y ayuda a encaminarla. Carlos Quintero es invitado a entrar en medio de la evaluación, y se le cuestiona centralmente una foto vertical, que rompe la visión del resto con un personaje en una situación casera, que, a diferencia de los demás, puede ser en cualquier lado. Él acepta retirarla y se ponen de acuerdo en un orden tentativo. Y se produce unanimidad en proponer para un posible afiche la foto de la gallina ante la peluquería. "Parece una señora de paseo", se comenta, a raíz de lo cual Carlos Quintero cuenta que todos los días esa gallina se escapa del gallinero y camina las mismas casi cuatro cuadras para pasar delante de la peluquería rumbo a unos cajones que suelen olvidar semillas.

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Carlos Quintero

El segundo sobre es de Cynthia Hernández. Su contenido tiene un orden prefijado y así las coloca Juan Carlos Urbán sobre la larga mesa con todo cuidado: las ocho tomas en blanco y negro en dos series. Largo silencio y luego se empiezan a desgranar las apreciaciones críticas, valorativas. "Está la voluntad de contrastar, de dar elementos de misterio. Pero me desconcierta que la segunda serie no se diferencie de lo que son hoy las fotos de modelos", apunta Diana Mines. "Esa es la lucha que tenemos, la autora toma el riesgo que se tome su trabajo como parte de la moda", comenta Juan Carlos. "La historia no termina como nosotros quisiéramos pero tal vez eso quiso la autora", sugiere Suci sobre la primera serie. "No termina como nosotros quisiéramos pero veo allí un desgarramiento vital", añade Juan Carlos.

Con la autora Cynthia Hernández en la sala, se resume lo discutido (de lo cual lo consignado son sólo apuntes de color) y se comprende que la primera serie formaba parte de un trabajo inspirado en un cuento de Juan Carlos Onetti, La novia robada, y que la segunda es parte del precalentamiento para esa serie, el mismo día, como parte de, efectivamente, un fuerte interés por la moda.

Ya antes de entrar al salón, su profesor Álvaro Percovich había sugerido la posibilidad de que se tomara en cuenta un trabajo que hizo Cynthia Hernández en color; aparecen algunas ampliaciones, hay interés de parte del jurado y finalmente aparecen copias contacto de todo el trabajo. El jurado ayuda a elegir tomas para una serie, se descarta la segunda serie blanco y negro y la presentación queda tal como se expone en el Anglo. Si hay magia en las fotos, hay también dosis de ella a la hora de valorarlas, elegirlas y ordenarlas. Todo vuelve a cero cuando están colgadas y la copia queda sola frente al espectador, virgen de esta historia, para mostrarla más o menos según la miren, o aun mostrar una historia distinta.

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Cynthia Hernández


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Publicación on-line: 23/01/98

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